Curso 321 (2), Módulo 1, UF1, Act. 5
Con la segunda parte del curso vamos a abordar la siguiente pregunta: ¿Qué significa hablar y aprender una lengua? En el primer módulo del mismo nos detendremos en lo que representa "saber una lengua".
ALGUNOS CONCEPTOS
Para elaborar un perfil propio como hablante de lenguas, vamos a dividir la actividad global de usar una lengua en cuatro secciones:
1. Tareas: un "saber hacer" en una lengua determinada, es decir, un resumen de lo que somos capaces de hacer en esa lengua cuando nos desenvolvemos en la vida cotidiana. Dicha capacidad se denomina actividad comunicativa de la lengua, y a su vez existen cuatro tipos de dicha actividad: comprensión, expresión, interacción y mediación.
2. Lengua en uso y lengua como sistema: por lengua en uso entendemos el nivel pragmático de esa lengua, o si se quiere, la utilidad que le damos como herramienta. Para emplear esa herramienta es necesario conocer un conjunto de áreas teóricas relacionadas y dependientes entre sí. Dicho conjunto se define como sistema. Así, el sistema de una lengua recoge todo las normas que regulan su uso: gramática, semántica, vocabulario, etcétera. La lengua como sistema es la que define el uso de la misma, sin perder nunca de vista la necesidad de que dicho sistema sea flexible respecto de los usos más espontáneos y sus diferentes contextos.
3. Ámbitos de uso: los cuatro momentos principales en los que se hace uso de la lengua: laboral, personal, público (es decir, en un nivel social) y personal.
4. Contexto: dentro de cada uno los ámbitos anteriores se puede profundizar aún más para describir con exactitud una situación concreta en la que somos usuarios de una lengua. Para ello nos valemos de una lista de categorías situacionales: instituciones, personas, textos, objetos, acciones y acontecimientos.
PERFIL COMO HABLANTE DE LENGUAS
En un primer acercamiento, describir la experiencia como usuario de una lengua recurriendo a la conceptualización anterior puede resultar un poco abstracta. Sin embargo, se trata de una cuestión de sentido común. Muy brevemente, voy a recorrer el apartado anterior en sentido inverso:
- Distinguir la variedad de elementos que se dan cita en contexto es fundamental para activar las estrategias adecuadas. Así, creo que lo fundamental es saber encontrar el tono adecuado: formalidad, desenfado, tecnicismos... y el vocabulario adecuado.
- Si somos capaces de lo anterior es que, evidentemente, se ha reconocido el ámbito de uso pertinente.
- Para actuar en ese ámbito, seleccionaremos lo que sabemos de la lengua como sistema (sus reglas) para aplicarlas como lengua en uso.
- Finalmente, si hemos llegado hasta un contexto, hemos reconocido su ámbito de uso y hemos combinado conocimientos teóricos con práctica, se da por hecho que tenemos competencia en las actividades comunicativas de la lengua, ya que estas aglutinan todos los elementos/categorías que vamos a desplegar en el contexto: comprender y expresarse, tanto oralmente como en escrito, interactuar con otros hablantes, y eventualmente, ejercer como mediador.
En mi experiencia como hablante de lenguas he trabajado siempre con esos conceptos, aunque no fuera consciente de ellos. Particularmente, creo que detectar el contexto es fundamental para el éxito de la comunicación. Y, asimismo, creo que la mejor manera de desarrollar competencias comunicativas es la interacción, ya que esta activa conocimientos latentes, los refuerza y permite usarlos con mayor precisión.

