Mostrando entradas con la etiqueta cómo aprenden los alumnos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cómo aprenden los alumnos. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de abril de 2013

CÓMO APRENDEN LOS ALUMNOS: MÉTODOS, CRISIS Y NUEVOS ENFOQUES

Curso 321 (3), Módulo 1, Conclusiones


Partiendo de la lectura del texto Lengua y comunicación: tres décadas de cambio, de Álvaro García Santa Cecilia, aportaré una breve conclusión sobre los contenidos que más han llamado mi atención en este Módulo 1.
 
SÍNTESIS
 
Recordemos el viaje propuesto en dicho módulo: desde teorías psicológicas (conductismo, cognitivismo, constructivismo) y teorías lingüísticas (estructuralismo, de los actos del habla, cognitiva) llegamos a dos grandes enfoques metodológicos que buscan, en la segunda mitad del siglo XX, resolver de un plumazo la preocupación por un método universalmente válido para la enseñanza de lenguas: el método audiolingüe y el enfoque comunicativo. Este último se formula con múltiples variedades, destacando las programaciones nociofuncionales que sintetiza Un nivel umbral (Slagter, 1979) y la programación basada en tareas, concretados por Estaire y Zanón en los años 90.
 
Paralelamente, en 1994, con la publicación de The Postmethod Condition (Kumaravadivelu), se busca un distanciamiento del concepto de método, dando paso a la era postmétodo de plena vigencia en nuestro siglo. Así, el mismo autor, ya en 2003, formula una estrategia global de enseñanza y aprendizaje basada a su vez en otras diez macroestrategias. Estas se articulan en torno a tres ejes fundamentales, dando lugar a una suerte de "rueda pedagógica". Se ha conseguido así dotar de mayor coherencia a los principios de la enseñanza comunicativa y además se anticipan los fundamentos del enfoque orientado a la acción.
 
Dicho enfoque orientado a la acción es la columna vertebral del Marco Europeo de Referencia (MCER, 2002), verdadero referente para el profesor de lenguas extranjeras de nuestro tiempo. De un modo muy sintético, podríamos decir que el MCER se centra en la acción misma al entender que la lengua es una herramienta de interacción social, y por tanto, la atención al uso social de la lengua es imprescindible.
 
 
OBSERVACIONES

Lo que más ha captado mi atención es cómo las corrientes teóricas, ya sean psicológicas o lingüísticas, y su manera de inspirar métodos y enfoques, son tan exageradamente esclavas de su tiempo.
 
Tanto en el método audiolingüe como, por poner otro ejemplo, en las teorías de Chomsky, hay una confianza en la memorización o en individuos-situaciones "ideales" bajo las que subyace, en mi opinión, un intento por simplificar la experiencia del aprendizaje. Y me refería a que son esclavas de su tiempo porque, de un lado, está claro que se formulan en un momento en el que el concepto de "globalización" no definía el mundo de manera tan clara como hoy en día.
 
Por otro lado, la nula flexibilidad que presentan al ignorar las variables sociales en las que se ven inmersos los aprendientes, así como la falta de consideración de sus rasgos individuales, son elocuentes de una época donde el imaginario colectivo dibuja su visión de la realidad con las mínimas pinceladas. No deja de ser llamativo que la propia comunidad científica sea incapaz de salir de esa estrechez de miras: la lengua y los individuos son bloques fácilmente observables e impermeables al cambio.
 
No obstante, de estas primigenias teorías creo que pueden rescatarse planteamientos útiles, como el esfuerzo en la memorización de ciertas formas de la lengua.
 
El mayor acierto de la propuesta del MCER es su toma de consciencia de que la enseñanza de lenguas no puede limitarse a la aplicación de métodos como si fueran dogmas. En este sentido, de nuevo la flexibilidad para saber situarse en el mundo en el que vivimos y observar cómo este condiciona los usos de la lengua (a un ritmo en ocasiones difícil de asimilar) me parece fundamental.
 
En cuanto a las metas de plurilingüismo y pluriculturalismo sobre las que tanto incide el MCER, su aplicación práctica parece limitada a la experiencia individual del aprendiente. En este sentido, es posible que, como ciudadano crítico y curioso, tales metas sean alcanzables. Sin embargo, que tales principios "inspiren" la política institucional de la Unión Europea roza lo inverosímil, atendiendo a los extraordinarios desequilibrios y a la incertidumbre sin precedentes en la que está inmersa Europa en esta segunda década del siglo XXI.

LA ENSEÑANZA MEDIANTE TAREAS

Curso 321 (3), Módulo 1, UF2, Act. 2 y 3


 
 
En esta ocasión presentaré un análisis sobre un actividad programada de acuerdo a los postulados de la EMT o Enseñanza Mediante Tareas, una variedad de las múltiples que podemos encontrar en el enfoque comunicativa para la enseñanza de ELE.
 
Se trata de una actividad cuya tarea final consiste en la elaboración de un recetario. En torno a dicha tarea se articulan diversos ejercicios con el telón de fondo de la gastronomía. El manual del que se ha extraído la actividad es Gente (1997).
 
 
RECORDATORIO
 
Según la EMT, una tarea es:
 
Iniciativa para el aprendizaje que consiste en la realización en el aula de actividades representativas de uso de la lengua que se hace fuera de ella y que posee las siguientes propiedades:
  1. Tiene una estructura pedagógicamente adecuada.
  2. Está abierta, en su desarrollo y en sus resultados, a la intervención activa y a las aportaciones personales de los alumnos.
  3. Requiere de ellos, en su ejecución, una atención prioritaria al contenido de los mensajes.
  4. Les facilita, al propio tiempo, ocasión y momentos de atención a la forma lingüística.
Conocido este marco, en primer lugar presentaré mi reflexión personal, y en segundo, las conclusiones elaboradas con mis compañeros de curso.
 
 
 
REFLEXIÓN PERSONAL

La tarea propuesta cumple los requisitos necesarios para una EMT: tiene una estructura pedagógica adecuada porque va dando unos pasos, a mi entender, lógicos y ordenados para que luego el alumno los ponga en juego en la tarea final. Estos aportan gran cantidad de experiencias propias. Prima el contenido de los mensajes pero además se dan varias pautas lingüísticas que surgen de la necesidad de articular los mensajes.

La motivación está lograda porque se incide en numerosos aspectos socioculturales para despertar la curiosidad. En este sentido, es muy acertada la actividad donde se pregunta al alumno si conoce cada alimento de los aparecidos en una lista, ayudando a sus competencias en cuanto a semántica (qué es cada cosa) y sociocultural (qué comida es típica aquí).

La unidad completa recoge las herramientas lingüísticas que necesitará el alumno para su libro de recetas, ya que a los conocimientos gramaticales, léxicos y semánticos añade otros sociolingüísticos y discursivos que le serán útiles para comprobar si ha entendido la mecánica de dichas recetas. Es decir, leer la receta, adquirir los ingredientes en el mercado y cocinarlos según el texto.


Observación:

¿Recuerda los contenidos de los índices de Para empezar e Intercambio, manuales que representan un enfoque comunicativo? ¿Qué diferencias encuentra si los compara con Gente?

En los dos primeros manuales indicados se señalan objetivos y contenidos, pero estos no se articulan en torno a una tarea comunicativa concreta.
 
 
CONCLUSIONES DEL GRUPO DE DEBATE
 

¿Cumple la tarea final todas las propiedades de una tarea según la EMT?

Creemos que la tarea final y las actividades propuestas responden a lo que prescribe la EMT. Ajustándonos a la teoría, el ejercicio sigue una estructura pedagógicamente adecuada toda vez que introduce paulatinamente las actividades comunicativas que el alumno va a practicar en torno a la misma área temática. Todas ellas pertenecen a situaciones comunicativas de la vida real (hacer compra, pedir en un restaurante, medidas y peso, etcétera) e introducen sistemáticamente las pautas adecuadas (contenidos léxicos, funcionales, gramaticales, discursivos, socioculturales...) para conocer las formas lingüísticas necesarias y formular mensajes en tales contextos. Además, es abierta en su desarrollo e implica a los aprendientes para compartir experiencias personales.

En cuanto a su naturaleza meramente pedagógica o bien representativa de la vida real, creemos que la elaboración de un recetario sí puede considerarse una actividad con su correspondencia en lo cotidiano, aunque no parezca demasiado frecuente. En este sentido, a primera vista puede parecer que la tarea es solo pedagógica, pero al observar el desarrollo de las estrategias y competencias que implica su ejecución se descubre su naturaleza práctica.


¿La tarea final será motivadora para todos los alumnos? ¿A lo largo de toda la unidad?

Ha sido fácil encontrar un consenso afirmativo en esta cuestión. La temática contiene unas fuertes implicaciones socioculturales: al ser la gastronomía uno de los más singulares rasgos de la cultura española creemos que la tarea facilita un buen efecto de inmersión cultural. Pero además, y al margen de esa implicación sociocultural como valor añadido, la motivación queda asegurada al ser la alimentación una actividad de primera necesidad.

El nivel de motivación es uniforme a lo largo de toda la unidad por su acertado diseño, colocando al aprendiente en situaciones variadas y guardando una coherencia respecto del objetivo final.


¿Se le dan al alumno suficientes herramientas lingüísticas para que pueda realizarla?

También hay consenso al respecto. La tarea va disponiendo de modo racional y ordenado los materiales para que el alumno vaya construyendo los mensajes pertinentes. Así, además de nociones gramaticales y léxicas, aporta ejemplos prácticos, tanto escritos como auditivos, para que el alumno conozca y comprenda qué elementos del sistema formal de la lengua se ajustarán a sus necesidades comunicativas.